Las creencias limitantes que no sabes que tienes

creencias limitantes
No siempre reaccionas “porque sí”. A veces hay una creencia invisible organizando todo por dentro. Cuando la detectas, algo empieza a cambiar.

A veces oímos a gente decir: “es que yo soy así»; “siempre me pasa lo mismo» o “siempre acabo en el mismo tipo de relación.” Y lo dicen como si fuera algo inevitable.

Pero casi nunca lo es. Detrás de nuestras reacciones repetidas no solo hay emociones. Tampoco solo experiencias pasadas. Hay algo más profundo, más silencioso y más difícil de detectar:

Las creencias que hemos construido sobre nosotros, los demás y el mundo.

¿Qué son las creencias profundas?

No me refiero a opiniones conscientes del tipo “creo que el ejercicio es importante”. Hablo de ideas mucho más nucleares, como:

  • “No soy suficiente.”
  • “Si muestro lo que siento, me rechazarán.”
  • “Tengo que poder con todo.”
  • “El mundo no es un lugar seguro.”

Son conclusiones inconscientes que en algún momento tuvieron sentido. Quizá fueron una forma de adaptarnos. De sobrevivir emocionalmente.

El problema es que, cuando no las revisamos, empiezan a dirigir nuestra vida sin que nos demos cuenta.

Cómo influyen en lo que sientes

Imagina que tienes, sin saberlo, la creencia de que “no eres lo bastante valiosa”.

Un comentario neutro puede sentirse como una crítica.
Un silencio puede vivirse como rechazo.
Un error puede convertirse en confirmación.

No porque seas exagerada. Sino porque estás interpretando la realidad a través de ese filtro. Y ese filtro no es la realidad. Es una conclusión inconsciente que sacaste en algún momento en el que no pudiste entender lo que te ocurría de otro modo, seguramente por la corta edad en la que se instauró (aunque no siempre es así).

Por qué tendemos a repetir patrones

Nuestras creencias suelen buscar confirmarse.

Si creo que “siempre me abandonan”, sin querer elegiré (o toleraré) situaciones que encajen con esa narrativa. No porque me guste sufrir. Sino porque lo conocido resulta más predecible que lo desconocido y eso nos da seguridad aunque el patrón nos haga daño.

Esto explica por qué a veces no basta con “gestionar mejor las emociones”. Si no revisamos la base, el patrón vuelve.

¿Se pueden cambiar?

Sí. Pero no a base de frases positivas. Cambiar una creencia profunda implica:

  • Detectarla
  • Entender de dónde viene
  • Cuestionar su validez actual
  • Generar experiencias correctivas

Es un proceso. No un eslogan. Y no se trata de negar lo que viviste, sino de actualizar la interpretación que hiciste entonces. Lo que un día fue adaptación, hoy es un lastre.

Detectarlas

Si te encuentras reaccionando siempre de manera parecida ante situaciones distintas, quizá no es casualidad.

Pero no voy a engañarte, detectarlas no es fácil. En mi práctica clínica guío a mis pacientes para lograrlo y, a menudo, veo cómo les sale humo de la cabeza. A veces no porque detectarlas sea complejo sino porque puede doler mucho. Y la mente suele defenderse de lo que duele mucho y lo hace negando, minimizando, mirando para otro lado, racionalizando… hay mil maneras, mil defensas.

En terapia, a veces trabajamos desde los pensamientos automáticos (que son mucho más explícitos en nuestra mente y a veces, aún así cuesta escucharlos) hasta llegar a las creencias más profundas que los sostienen.
Una manera de empezar es preguntarnos: “Si esto fuera verdad, ¿qué significaría o implicaría para mí?”

Imagina esta situación: Estás en un encuentro social. Alguien conocido te mira con el semblante serio. Aparece un pensamiento automático casi inmediato: «seguro que le caigo mal».

Y, sin darte cuenta, algo cambia por dentro. Empiezas a sentir incomodidad. Te notas más rígida, nerviosa, incluso ganas de llorar. Te dan ganas de marcharte. Y ese día acabas marchándote a casa antes de lo esperado. La reacción emocional es intensa, pero lo que la ha activado no es el gesto en sí. Es la interpretación.

En terapia no nos quedaríamos solo en “seguro que le caigo mal” intentando convencernos de que no es cierto. Primero hablamos de distorsiones cognitivas (que son muchas). Esta podría ser una inferencia arbitraria. Esta distorsión consiste en concluir algo que tan solo es una de las muchas posibilidades. Podría ni siquiera estar mirándote a ti, podría tener esa persona un mal día, podría simplemente mirarte pero estar pensando en otra cosa… y siendo sinceros, efectivamente también es posible que le caigas mal, pero incluso en ese caso, el problema no sería el hecho en sí, sino lo que significa para ti.

A partir de ahí empezamos a estirar.

Podríamos preguntar:

— ¿Qué significaría para ti que realmente le cayeras mal?

La persona podría responder:

— Que soy desagradable.

Seguimos profundizando:

— Si eso fuera verdad, ¿qué diría sobre ti?
— Que acabarán rechazándome.

Y entonces:

— ¿Qué sería lo peor de que te rechazaran?
— Que me quedaría sola.

Ahí ya no estamos hablando de una mirada. Estamos hablando del miedo a quedarse sola. Y eso cambia completamente el nivel en el que entendemos la reacción ansiosa. Ahí ya no estamos ante un pensamiento puntual. Estamos ante una creencia profunda.

Y entonces podríamos preguntarle: ¿Cuándo te has sentido así antes?

— En el colegio, una niña me dijo que le caía mal, puso a todos los compañeros en mi contra y me dejaron sola. Me quedaba sola en los patios llorando…

Las emociones importan. Pero debajo de ellas suele haber una estructura invisible que organiza cómo interpretamos el mundo y que tiene que ver con nuestras experiencias relacionales tempranas (y a veces no tan tempranas). Si no las revisamos, se activan en el presente como si nada hubiera cambiado.

Y cuando esa estructura se hace consciente y se cambia, muchas cosas empiezan a moverse.

Si lo necesitas, puedo acompañarte en ese proceso.

Pide cita.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Patricia Vílchez Las Heras.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Ir al contenido