Qué NO es la psicoterapia para mí
La psicoterapia no es un espacio para recibir instrucciones sobre cómo vivir, ni una lista de consejos rápidos aplicables a cualquier persona. Tampoco es un lugar donde alguien externo te salva, decide por ti qué está bien, qué está mal o qué deberías hacer con tu vida.
No es una conversación superficial para “desahogarse un rato” sin profundidad, ni un proceso donde se busque eliminar síntomas a cualquier precio, sin entender qué función tienen o de dónde vienen. Y, desde luego, no es una solución inmediata para problemas que se han construido a lo largo de años.
A veces se llega a terapia esperando respuestas claras y rápidas. Entiendo ese deseo. Pero reducir la psicoterapia a eso suele generar más frustración que alivio.
Qué SÍ es la psicoterapia para mí
La psicoterapia es un proceso de comprensión profunda, no solo de lo que te pasa, sino de cómo has llegado hasta ahí. Es un espacio para poner palabras, sentido y contexto a experiencias que muchas veces han sido vividas en soledad o con mucha confusión.
Es también un lugar seguro donde explorar emociones difíciles sin ser juzgada, sin prisas y sin tener que demostrar nada. Un espacio donde se construye una mirada más amable y más realista hacia una misma, hacia los demás y hacia la propia historia.
La terapia no cambia la vida de forma mágica, pero sí puede cambiar la manera en que te relacionas con lo que te ocurre, y eso, con el tiempo, transforma muchas cosas.
Por qué no creo en las soluciones rápidas
Porque el sufrimiento psicológico no aparece de la nada, ni suele sostenerse por una única causa. Se va tejiendo con experiencias tempranas, vínculos, aprendizajes emocionales, decisiones tomadas en momentos difíciles y contextos que no siempre han sido amables.
Prometer soluciones rápidas puede sonar tranquilizador, pero muchas veces implica pasar por encima de la complejidad de la persona. Y cuando eso ocurre, lo que no se entiende ni se elabora suele volver, a veces con más fuerza. He visto muchos pacientes que llegan tras algún o algunos procesos terapéuticos anteriores. No siempre es esta la razón, pero con frecuencia, han sido procesos superficiales con altas prematuras.
El trabajo terapéutico necesita tiempo, no por capricho, sino porque comprender(se) lleva tiempo. Respetar ese ritmo es, para mí, una forma básica de cuidado.
Mi papel como psicóloga en el proceso
Mi papel no es decirte qué hacer, sino acompañarte a entender qué te pasa y por qué, para que puedas tomar decisiones más conscientes y alineadas contigo. No ocupo un lugar de autoridad sobre tu vida, sino de acompañamiento profesional y humano, más horizontal que vertical. Por ello, en mis procesos, busco una corresponsabilidad en el proceso entre paciente y terapeuta. Por experiencia sé que no puede ser de otro modo. Yo no salvo a nadie y no me responsabilizo de la vida y decisiones de mis pacientes. Procuro que con mi acompañamiento la persona encuentre la manera de hacerse cargo de su dolor y ahí está el verdadero cambio.
Trabajo desde la escucha, la observación cuidadosa y el respeto profundo por la historia de cada persona. A veces eso implica señalar patrones que duelen, poner palabras a lo que cuesta ver o sostener silencios necesarios.
La relación terapéutica es para mí una parte sagrada del proceso. Sin vínculo, sin confianza y sin seguridad, no hay trabajo posible.
Qué pueden esperar las personas que empiezan terapia conmigo
Pueden esperar un espacio donde no tengan que encajar en ningún molde, donde su experiencia sea tomada en serio y donde no se minimice su malestar. Un espacio de trabajo honesto, sin promesas irreales y sin juicios.
También pueden esperar implicación, respeto por sus tiempos y una mirada clínica muy cuidada. La terapia no siempre es cómoda, pero sí debe ser segura y sostenida.
Y, sobre todo, pueden esperar que el proceso se adapte a ellas, no al revés.
Si estás pensando en empezar terapia, es importante que sepas desde dónde trabaja la persona que te va a acompañar. La psicoterapia no es un camino rápido, pero puede ser profundamente transformador cuando se recorre con respeto, sentido y cuidado.
Si lo necesitas, puedo acompañarte en tu proceso.







