No es querer y cuidar más.
Es querer y cuidar con miedo.
Sobreproteger no siempre se ve… pero sí se siente.
Y puede estar limitando más de lo que imaginamos.
No es querer y cuidar más.
Es querer y cuidar con miedo.
Sobreproteger no siempre se ve… pero sí se siente.
Y puede estar limitando más de lo que imaginamos.
A veces no sabemos si lo que vivimos en pareja es “normal”… o si algo no está bien.
Este post no va de etiquetas, sino de ayudarte a mirar tu relación con más claridad.
Empiezas a decir que no.
Empiezas a escucharte.
Y aparece la culpa.
Si al priorizarte te preguntas si estás siendo egoísta, quizá no estés haciendo nada mal. Quizá estés cambiando.
La responsabilidad afectiva no es complacer ni hacerte cargo de lo que el otro siente. Es claridad, honestidad y coherencia. Una forma adulta de cuidar el vínculo.
No soy una psicóloga ejemplar. Soy una persona en proceso, con mis puntos fuertes y mis mecanismos defensivos, intentando cada día escucharme y cuidarme mejor.
Poner límites no es egoísmo, es autocuidado. Te cuento por qué son tan importantes, qué nos frena y cómo empezar a practicarlos.
La autoestima se practica. Te cuento qué conductas son esenciales para construir un vínculo sano contigo.
Cuéntame por Whatsapp